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La conducta verbal como un problema (2ª parte: redes sociales)

¿Cuánto tiempo gastas en redes sociales durante el día? ¿Qué te “motiva” a leer, reaccionar, comentar, compartir y, en general, interactuar con otras personas en redes sociales? ¿Por qué y para qué tienes esas interacciones?

 

Mucho se puede decir sobre las redes sociales: que son una garantía del derecho a la libre expresión y a la información, que nos conectan cada vez más; o que, por el contrario, monitorean nuestra información, nos manipulan, nos presentan solo lo que nos interesa, nos distancian y deterioran la forma de relacionarnos. En este artículo analizaré algunas características del comportamiento en redes sociales y lo utilizaré como un ejemplo del problema de la conducta verbal.

 

 

1. ¿Qué comportamiento en redes sociales es conducta verbal?

 

Abres una cuenta en cualquier red social, agregas, sigues o te suscribes a las cuentas, páginas, grupos o listas de otras personas, también creas tus propias páginas, grupos, listas, ves lo que otros publican, a lo que reaccionan o lo que comparten, reaccionas, publicas o compartes contenido (un texto, una imagen, un audio, un vídeo, etc.) y otras varias conductas posibles en redes sociales… ¿Cómo saber si eso es conducta verbal? Y si lo es… ¿Cuál es su función?

 

Recordando que la conducta verbal tiene poco efecto en el ambiente físico (Skinner, 1957), observaremos que las acciones en redes sociales descritas anteriormente tienen sutiles efectos, como el cambio en la iluminación y color de la pantalla, toques o clics en teclas o pantalla y vibraciones, entre otros efectos. Lo que en términos físicos no es muy significativo.

 

Como vimos en el artículo anterior, la conducta verbal es aquella que es mantenida por el comportamiento de otros, o que es reforzada por la mediación del comportamiento de otros (Skinner, 1957).

 

Vamos a analizar algunas de las conductas mencionadas, tratando de descubrir si son verbales, y de ser así… ¿Cuáles son esos cambios de comportamiento en otras personas que mantienen esta clase de conducta?

 

Hagamos el ejercicio con un ejemplo común dentro de una red social:

 

Sandra publica una foto con su nuevo novio en una red social, cuando, de pronto, muchas personas reaccionan a esa foto, con likes, comentarios o compartiendo. En este caso, la foto es una conducta verbal, Sandra es el hablante, y las personas que reaccionan son los oyentes.

 

Adicionalmente, la relación es bilateral, si las reacciones son entendidas como conducta verbal, quienes reaccionan son ahora los hablantes, y Sandra al recibir las notificaciones de estas reacciones es la oyente.

 

Puede que Sandra no hubiera escrito algo como: “¡Hola chicos! Aquí estoy con mi nuevo novio ¿cómo les parece? Pero cuando el oyente ve la foto acompañada de las posibles opciones de reacción y de las reacciones de otras personas, su comportamiento ya está discriminado, y tales opciones de reacciones de otras personas actuarían como estímulos discriminativos para reaccionar. Estas reacciones son el cambio en el comportamiento del oyente, que nos confirma que subir una foto es una conducta verbal.

 

A continuación, algunos ejemplos de esos estímulos discriminativos:

 

 

2. ¿Cuál es la «función» de la conducta en redes sociales?

 

El análisis funcional de la conducta parte del supuesto de que la conducta está controlada por variables que pueden entenderse como variables independientes, es decir, características del ambiente que tienen una relación funcional con esos comportamientos, y que pueden manipularse.

 

Esta relación funcional se establece mediante un diseño de investigación en el que se registran los cambios del estímulo, los cambios de la conducta y se descarta la presencia e influencia de variables extrañas (Miltenberger, 2013). En otras palabras, el investigador busca demostrar que, cada cambio en un determinado estímulo, está relacionado de modo determinante con algún cambio en la conducta.

 

Si le preguntamos a Sandra por qué o para qué publicó la foto en redes sociales, nos dirá que era algo que le apetecía, que está orgullosa de su nueva pareja, y que quería que sus amigos se enteraran de ello, entre otros motivos.

 

Sin embargo, para el análisis funcional de la conducta, la explicación está en la historia de aprendizaje verbal de Sandra y la especie humana, junto al resto de variables disposicionales referentes a su organismo, en las posibles condiciones actuales de reforzamiento (posibilidad de recibir reacciones).

 

Aún así, es común que, antes de considerar al ambiente y a la historia de aprendizaje como causa, se piensa en la “voluntad”, el “deseo”, la “libertad de opinar”, el “interés”, el “conocimiento”, el “poder de convencimiento”, el “aburrimiento”, la “necesidad de aceptación y aprobación”, todas estas opciones como errónea causa y sentido de una publicación en redes sociales.

 

El planteamiento parece inofensivo: explicar comportamientos complejos a partir de eventos ambientales relacionados; puede parecer irrisorio, incluso ingenuo, pero es lo más revolucionario que se ha propuesto. Principalmente, esto sucede porque va en contra de una cultura del sentido, del significado, del propósito del comportamiento.

 

Skinner (1957) señala que una objeción reiterativa ante el análisis de la conducta es que la conducta no es lo importante, sino lo que esta significa. Afortunadamente, más adelante, en lugar de excluir la noción de significado o sentido, el mismo autor expone: “Técnicamente, en una explicación funcional, los significados se encuentran entre las variables independientes, más que en las propiedades de la variable dependiente”.

 

Para mantenernos cerca de nuestro ejemplo, se plantean estas preguntas: ¿Qué eventos ambientales rodean o aparecen antes, durante y después de cualquier interacción en una red social? ¿Es posible que la aparición, desaparición o modificación de estos eventos genere algún cambio en esas interacciones? ¿Cuál es la historia de estos eventos en la vida del sujeto?

 

 

3. Entonces… ¿Cuál es la función “real”?

 

El gran descubrimiento de Skinner es que el comportamiento es una función de los estímulos. Así pues, como ya mencionamos anteriormente, incluye el sentido o significado (nada despreciable en conducta verbal).

 

Entonces, si Sandra subió la foto para recibir las reacciones de otras personas… ¿Qué hace que estas reacciones sean tan importantes? La respuesta puede decepcionar a muchos, pero como dijo Skinner (1970), la ciencia es una disposición para aceptar los hechos incluso cuando se oponen a nuestros deseos.

 

Pues bien, fuera de todo pronóstico, no hay una explicación lógica, evolutiva o adaptativa, sólo una contingencial, la explicación está en el arbitrario entrenamiento que recibió Sandra como hablante, y como oyente, es decir, como sujeto capaz de comportarse verbalmente. En ese entrenamiento (que se actualiza con cada interacción en la red social), se fortalecen conductas que buscan un cambio en la conducta de otra persona.

 

Desafortunadamente, el arbitrario entrenamiento no especifica muy bien ese objetivo ni lógica, ni evolutiva ni adaptativamente, lo que hace que el cambio de la conducta del otro (reacción) sea reforzante para el hablante (para Sandra), sin importar quién es ese otro, de qué naturaleza es el cambio, qué propiedades tiene para tal cambio, y sobre todo, sin importar cómo es que ese cambio afecta al comportamiento y a las condiciones de Sandra.

 

 

4. Y… ¿Cuál es el problema?

 

Skinner (1957) describe un episodio verbal donde un hablante, en privación de agua, emite el mando “dame agua”, y el oyente le da agua, reforzando la conducta del hablante. En este episodio, se observa claramente cuál es la función de la conducta verbal, cuál es la modificación en el comportamiento del oyente y cómo es que esa modificación afecta a la condición inicial del hablante.

 

Por un momento, te invito a que busques describir: ¿Cuál es la condición de privación de Sandra? ¿Cuál es la modificación del comportamiento del oyente? ¿Cómo esta modificación afecta el estado inicial de Sandra?

 

 

 

5. Descripción del episodio verbal de Sandra

 

En el entrenamiento verbal de Sandra no solo se modelaron, moldearon, generalizaron y discriminaron operantes verbales, también se condicionó como potencial oyente, de modo que adquirió sensibilidad y formas de reacción frente a la conducta verbal de otras personas. Estas reacciones son susceptibles de ser reforzadas, castigadas, extinguidas, discriminadas o generalizadas.

 

Este entrenamiento como oyente se generalizó a las interacciones en redes sociales donde, como oyente, tiene la posibilidad de comportarse en función de la conducta verbal de otra persona.

 

Por otro lado, como hablante, es sensible al reforzamiento de su conducta verbal, pero tal reforzamiento se realiza por medio de reforzadores condicionados, como la clase de conducta que podemos calificar como: “atención”, aprobación y discusión.

 

Ahora bien, la conducta “subir una foto a redes sociales” tiene historia, una historia de encadenamiento de otras conductas como “tomarse fotos”, “reaccionar ella misma a sus propias fotos” (donde ya estas fotos son conducta verbal), “exponerse a las reacciones de otras personas frente a sus fotos”, y finalmente, “generalizar este comportamiento buscando mayores y mejores reacciones a sus fotos”.

 

Posiblemente antes de subir la foto con su novio, Sandra ya había subido fotos con otras personas, y si no es así, había visto fotos subidas por otras personas y las reacciones que estas generaban.

 

Durante el ejemplo empleado a lo largo de la publicación, Sandra se encuentra privada de reforzadores condicionados históricamente contingentes a su conducta como hablante.

 

Esta privación se puede determinar conociendo los programas de reforzamiento y las operaciones de establecimiento que cambian la probabilidad de su conducta como hablante (tener un nuevo novio podría delimitarse como una operación de establecimiento).

 

En su repertorio conductual, la publicación de una foto está en función de ese reforzamiento (en otros tiempos hubiera invitado a su novio o hubiera mostrado su foto en una reunión con amigos o familia).

 

Sube la foto y así se somete a las condiciones de reforzamiento vigentes, las cuales no son muy estables, puesto que puede recibir un número y tipo indeterminado de reacciones que le resultarán más o menos reforzantes en base a su historia de reforzamiento.

 

Todo ello modificará su conducta como oyente, por ejemplo, cambiando la frecuencia con que sube fotos, el tipo de fotos que sube, la opinión que tiene de las personas que reaccionaron o no reaccionaron y la “opinión” que tiene de la misma conducta “subir fotos”. Las dos últimas variaciones referidas a opiniones son conducta verbal donde ella misma es hablante y oyente.

 

 

6. Conclusión

 

Las personas nos comportamos verbalmente como oyentes y como hablantes, y el análisis funcional de la conducta es una herramienta tecnológica que puede llegar a explicar perfectamente este tipo de comportamiento.

 

Sin embargo, sus explicaciones resultan incómodas porque señalan el sentido, el significado y el propósito de un comportamiento fuera de la persona, generando un cuestionamiento cultural muy profundo, porque hace que las opiniones de las personas (tan sagradas hoy en día) se vean como algo manipulable, y, peor aún, que la forma de manipulación no esté en la lógica, la veracidad, o la ética de un “discurso”, sino en la historia de reforzamiento de quien opina, y en las condiciones ambientales a las que está expuesto.

 

Para ampliar información sobre conducta verbal te recomiendo leer la primera parte de este conjunto de escritos que iré confeccionando: La conducta verbal como un problema.

 

 

REFERENCIAS:

 

· Miltenberger, R. G. (2013). Conducta. Principios y procedimientos (E. PIRAMIDE, ed.).

 

· Skinner, B. F. (1957). Conducta Verbal (1st ed.; Editorial Trillas, ed.). México.

 

· Skinner, B. F. (1953). Ciencia y conducta Humana (1st ed.; Editorial Fontanella, ed.). Barcelona.

Acerca del autor

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Psicólogo de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Profesional en atención clínica y social. Psicoterapeuta. Conductista radical. Anarquista conductual.

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